Un reconocimiento concedido por el diputado francés Rodrigo Arenas a Héctor Llaitul, histórico dirigente de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), abrió este lunes 14 de septiembre en Francia un debate en torno a la situación del pueblo mapuche, las demandas territoriales y de autonomía, y la relación histórica entre el Estado chileno y las comunidades indígenas.
La distinción, correspondiente a una medalla de la Asamblea Nacional francesa entregada por el parlamentario, fue recibida en representación de Llaitul por su hijo Ernesto, quien deberá posteriormente hacerla llegar a Chile.
Durante la actividad, Rodrigo Arenas explicó que la entrega busca otorgar visibilidad a la situación del pueblo mapuche y a sus reivindicaciones históricas. En su intervención sostuvo que la cuestión indígena ha quedado en distintos momentos relegada incluso dentro de sectores políticos que tradicionalmente han reivindicado otras luchas sociales.
El diputado destacó particularmente elementos relacionados con la lengua, cultura, territorio, tradiciones e historia mapuche, planteando que el reconocimiento también posee una dimensión simbólica vinculada a la solidaridad entre pueblos.
Ernesto Llaitul, al recibir la medalla en representación de su padre, manifestó que interpretaba el gesto no solamente como un reconocimiento individual a Héctor Llaitul, sino también como una señal hacia las reivindicaciones históricas del pueblo mapuche.
En su exposición recordó la trayectoria política de su padre desde los años de la dictadura militar y su posterior participación en el desarrollo del movimiento autonomista mapuche. También cuestionó la condena de 23 años de cárcel que actualmente cumple el dirigente de la CAM, calificando su situación como una persecución de carácter político.
Durante la jornada fueron abordadas demandas relacionadas con la recuperación territorial, autonomía, autodeterminación, preservación de la lengua y cultura y el fortalecimiento de formas propias de organización de las comunidades.
Ernesto Llaitul sostuvo que, desde la perspectiva del movimiento que representa, el territorio constituye una condición fundamental para desarrollar un proyecto de autonomía. Explicó que este proceso no necesariamente responde a un modelo previamente establecido, sino que se construiría progresivamente desde las propias comunidades y sus formas de organización.
En ese contexto, también planteó críticas a la presencia de industrias extractivas y a las políticas de seguridad implementadas en zonas donde existe conflicto territorial, utilizando el concepto de Wallmapu para referirse al territorio histórico reivindicado por sectores del movimiento mapuche.
Uno de los temas centrales de la conversación fue precisamente la relación entre el movimiento autonomista y los partidos políticos.
Durante el encuentro se planteó cómo determinadas organizaciones mapuche fueron tomando distancia de estructuras partidarias y de mecanismos que consideran paternalistas, buscando desarrollar estrategias políticas definidas directamente desde sus comunidades.
Ernesto Llaitul afirmó que la recuperación territorial sería, bajo esa concepción, la base material desde la cual construir mayores grados de autonomía. Definió el planteamiento político que representa como anticolonial y anticapitalista, señalando que busca desarrollar respuestas propias frente a los problemas históricos que afectan al pueblo mapuche.
La conversación también abordó el denominado estallido social de 2019 y la presencia que adquirieron símbolos mapuche durante las movilizaciones registradas en diferentes ciudades de Chile. Ernesto Llaitul reconoció la relevancia simbólica alcanzada entonces por estas expresiones, aunque señaló que posteriormente se produjo una disminución de la movilización social.
Por su parte, Rodrigo Arenas reflexionó sobre las identidades nacionales a partir de su experiencia como chileno criado en Francia. El parlamentario planteó que durante años entendió la identidad chilena desde una perspectiva homogénea, hasta conocer posiciones de personas mapuche que no necesariamente se reconocían dentro de esa identidad nacional.
A partir de esa experiencia estableció comparaciones con realidades existentes en Francia, mencionando identidades regionales y culturales como la bretona, vasca, corsa y alsaciana. En ese contexto, defendió la construcción de sociedades capaces de reconocer diferencias culturales e identitarias dentro de los Estados.
En la actividad también intervino Víctor Hugo de la Fuente, director de la edición chilena de Le Monde diplomatique, medio que publicó “Escritos desde la cárcel”, obra de Héctor Llaitul que posteriormente fue editada en Francia bajo el título “Une voix derrière les barreaux”.
De la Fuente destacó el significado político y simbólico de la distinción y vinculó la situación judicial de Llaitul con el conflicto territorial y político que durante décadas ha enfrentado a sectores del movimiento autonomista mapuche con el Estado chileno.
Asimismo, cuestionó los fundamentos de la persecución penal contra el dirigente de la CAM, sosteniendo que parte importante de ella estaría relacionada con sus declaraciones públicas y posiciones políticas. Esta interpretación corresponde a la postura expresada durante la actividad y forma parte del debate que existe en torno al caso.
La ceremonia realizada en Francia trascendió así la entrega de una medalla y se convirtió en un espacio de discusión sobre territorio, identidad, memoria histórica, autonomía y derechos indígenas.
El reconocimiento otorgado a Héctor Llaitul adquiere además una dimensión política que previsiblemente generará distintas interpretaciones en Chile, considerando tanto la trayectoria del dirigente de la CAM como su actual situación judicial y las controversias que durante años han rodeado al conflicto entre el Estado y sectores del movimiento autonomista mapuche.