Las históricas oficinas salitreras de Humberstone y Santa Laura se convirtieron en escenario de un nuevo hito para la conservación patrimonial en Chile, al recibir por primera vez en el país la implementación del programa World Heritage Volunteers 2026, iniciativa impulsada por UNESCO que reúne a jóvenes profesionales para trabajar directamente en Sitios de Patrimonio Mundial.
El programa se desarrolla a través de la Fundación Territorios Patrimoniales y se extenderá hasta el sábado 26 de septiembre, con la participación de diez jóvenes profesionales provenientes de distintas ciudades de Chile y vinculados a disciplinas como arquitectura, arqueología, tecnologías, artes, gestión cultural, documentación y diseño, entre otras.
La experiencia chilena forma parte de una iniciativa de alcance internacional. Entre abril y diciembre de 2026, un total de 69 organizaciones de 37 países desarrollarán 87 proyectos de campamentos de acción en 82 propiedades y sitios inscritos como Patrimonio Mundial.
En Tarapacá, los voluntarios ya se encuentran trabajando directamente en Humberstone y Santa Laura, participando en labores de registro y análisis de estructuras, levantamiento de información, talleres comunitarios y acciones de sensibilización destinadas a fortalecer el conocimiento y valoración del patrimonio industrial salitrero.
Las jornadas comenzaron con una conferencia de Patricio Díaz, director de Investigación y Patrimonio de la Corporación Museo del Salitre, quien realizó un recorrido por el proceso histórico e industrial de la extracción del salitre, desde la etapa inicial de las denominadas paradas salitreras, pasando por el período de auge de la industria, hasta su declive tras la aparición y utilización del salitre sintético.
Mireya Danilo, directora de la Fundación Territorios Patrimoniales, y Jocelyn Tillerías, integrante de la institución, explicaron que los diez jóvenes profesionales fueron seleccionados entre más de 30 postulantes. El trabajo que desarrollen durante la experiencia permitirá además generar antecedentes e información que quedarán como aporte para la Corporación Museo del Salitre.
“Esto tiene que ver con formación en patrimonio y con jóvenes profesionales. Esto es una formación técnica concreta, en el mismo sitio, donde van a realizar levantamiento de información interdisciplinario”, señalaron.
Uno de los objetivos centrales es transmitir a las nuevas generaciones los valores universales excepcionales que poseen los Sitios de Patrimonio Mundial y contribuir a dar continuidad a las tareas de conservación, incorporando también una dimensión que va más allá de las construcciones y estructuras físicas.
La iniciativa busca, de esta manera, trabajar simultáneamente con el patrimonio material y con aquel patrimonio inmaterial vinculado a las experiencias, conocimientos, tradiciones y memoria de quienes formaron parte de la vida en la pampa salitrera.
El programa cuenta además con la colaboración del Premio Nacional de Historia 2024, académico e investigador de la Universidad de Tarapacá, y pone especial énfasis en la interdisciplinariedad de los participantes. Parte de las labores estará concentrada específicamente en Santa Laura, donde los profesionales realizarán un diagnóstico relacionado con su recuperación y conservación.
La dimensión internacional de la historia salitrera también ocupa un espacio relevante dentro de las jornadas. Marión Steiner, alemana residente en Valparaíso y presidenta mundial del Comité para la Defensa del Patrimonio Industrial, destacó los vínculos históricos establecidos entre Chile, Alemania y otros países a partir de la producción y exportación del nitrato.
Steiner recordó que Chile abasteció a mercados de distintas partes del mundo con una materia prima utilizada en fertilizantes y explosivos, destacando que el salitre chileno llegó hasta el puerto de Hamburgo durante las décadas de 1920 y 1930.
A su juicio, las conexiones surgidas a partir de aquel proceso industrial permiten comprender el patrimonio salitrero desde una perspectiva que supera las fronteras nacionales. “Finalmente nace una historia de la humanidad, es decir, a escala planetaria”, expresó.
Desde España llegó también el arqueólogo Fernando Vela, catedrático de Historia de la Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Politécnica de Madrid, quien participa como conferenciante y abordará las conexiones entre el patrimonio industrial chileno y la actividad agraria en la España contemporánea.
“Es fundamental que los jóvenes profesionales, de posgrado, los recién titulados, tengan un contacto directo con estos conjuntos y aprendan a valorar las cualidades, los elementos que los vertebran y también se acerquen a un legado de carácter industrial, en este caso, y a la vez a un patrimonio inmaterial que no puede tocarse”, manifestó.
La experiencia también ha sido valorada por los propios voluntarios. Camila Ravello, licenciada en Artes y Humanidades y gestora cultural, calificó como un privilegio la posibilidad de trabajar directamente en Humberstone y Santa Laura.
“Es un lugar único y que forma parte de la historia de nuestro país. También es importante que podamos ponerlo en valor y que los jóvenes podamos aprender de este sitio y de la cultura pampina, para que la memoria pueda seguir viva en el tiempo”, señaló.
Sofía Lucerna, arquitecta de Ovalle, destacó por su parte la oportunidad que representa el programa para acercar a nuevas generaciones de profesionales al patrimonio nacional y adquirir experiencia directamente en terreno.
“Es una excelente oportunidad para que los jóvenes empecemos a conocer más de nuestro patrimonio”, expresó, agregando que participar significa también “ser parte de dejar un legado, de ser una huella más. Estoy muy contenta y espero aportar con ese granito de arena que se necesita”.
La llegada del World Heritage Volunteers 2026 a Humberstone y Santa Laura instala así a Tarapacá como escenario de una experiencia internacional de formación y conservación patrimonial, donde jóvenes profesionales no solo estudian las huellas materiales de la industria salitrera, sino también la memoria de las comunidades pampinas y las conexiones que hicieron del salitre chileno parte de una historia de alcance mundial.