Los desafíos curriculares a nivel escolar en medio de una pandemia

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No es fácil mantener el proceso pedagógico de la mejor manera posible y por eso se han adoptado una serie de medidas como el aprendizaje online. Sin embargo, es un período de transición cuyo

“Estamos adaptándonos a una forma de convivir en familia a partir de lo que ha generado el Coronavirus a nuestro país”, dice Felipe Alegría, Director de Procesos Formativos y Desarrollo Curricular de la Facultad de Ciencias de la Educación de la U. San Sebastián.

En su opinión “estamos en un período de transición y es importante también que las escuelas y colegios tengan espacios de conversación sobre la eventualidad en la cual que nos encontramos, para poder definir buenas estrategias de comunicación del cuerpo docente con los estudiantes y sus familias. La idea es poder entregar tranquilidad respecto a que el proceso educativo se va a llevar a cabo en las mejores condiciones posibles”.

Desde el un punto de vista curricular, el académico de la USS señala que hay un desafío grande “porque la primera solución y más natural fue poder ofrecer educación online y se puso al servicio de las escuelas, colegios e instituciones de Educación Superior, plataformas en línea. El problema es que Chile tiene diversas y realidades en distintas zonas y no todos disponen de la conectividad esperada en sus hogares”

En ese sentido indica que las autoridades están trabajando en la entrega de material físico a aquellas familias que no tienen Internet, pero eso requiere de tiempo.

“Hay que pensar cómo abordar la educación online en un sistema educativo fuertemente marcado por la presencialidad y con la participación de los estudiantes. De hecho, las políticas públicas están orientadas en ese sentido, como de hecho ocurre con la jornada escolar completa”, agrega el docente USS.

Felipe Alegría plantea que los desafíos van “desde que todos los estudiantes y sus familias tengan el material que se está utilizando para el proceso de aprendizaje, hasta poder contar con ciertos lineamientos y orientaciones para que los padres acompañen a los niños y jóvenes en la realización de las tareas y actividades”.

No obstante, puntualiza que “hay que entender que la casa no puede transformarse en el colegio, porque las familias están viviendo sus dinámicas propias de adaptación a lo que está ocurriendo”.

Pensando en escenarios futuros, el académico precisa que “cuando se retome el año escolar de forma más normal se verán los procesos de evaluación y calificación, porque en el fondo, el temor de las familias radica en que probablemente no se pueda cumplir con el aprendizaje requerido y eventualmente los alumnos puedan quedar con algunas lagunas o incluso perder el año escolar”.

Además, enfatiza que “no hay que olvidar que el decreto 67 promueve la no repitencia y establece que los establecimientos educacionales tienen que ver las alternativas necesarias para acompañar los procesos de aprendizaje de los estudiantes para evitar al máximo esta situación”.

En la misma línea, Felipe Alegría señala que, una vez superada la emergencia sanitaria, los establecimientos educacionales tendrán que analizar en conjunto con los lineamientos ministeriales cómo abordar los objetivos de aprendizaje más fundamentales para poder dar cuenta de lo necesario que cada curso y nivel está requiriendo, pero ese es un desafío posterior a la situación que estamos viviendo ahora”.

Respecto a las recomendaciones a padres y apoderados, el docente señala que “se han dado diversos consejos que van desde establecer y mantener rutinas hasta poder contar con espacios adecuados en las casas para que los niños y jóvenes tengan sus momentos de estudio”.

A su juicio es importante lo que planteó la neuro-psiquiatra infanto-juvenil, Amanda Céspedes respecto a que “se deben tener espacios de libertad y acompañamiento, elemento fundamental para enfrentar en comunidad el momento en el cual nos encontramos como sociedad”.