Cadetes de tercer año de la Escuela Militar recibieron instrucción del pueblo mapuche pehuenche sobre técnicas ancestrales de supervivencia y desplazamiento en la nieve, en una experiencia que combinó tradición, conocimiento del territorio y formación militar en la cordillera de La Araucanía.
En pleno proceso de instrucción en terrenos nevados, los cadetes de tercer año de la Escuela Militar vivieron una experiencia formativa distinta: aprender de la sabiduría ancestral del pueblo mapuche pehuenche, cuyos conocimientos sobre supervivencia y desplazamiento en la montaña han sido transmitidos de generación en generación.
La actividad se desarrolló en el sector de Lonquimay y fue encabezada por Nancy Meliñir, propietaria del Centro de Montaña Arenales y reconocida como Patrimonio Cultural Vivo por la UNESCO. Durante la jornada, la expositora compartió con los futuros oficiales técnicas tradicionales utilizadas por las comunidades pehuenches para enfrentar las rigurosas condiciones invernales de la cordillera.
Entre los elementos presentados destacó el «mawullo», un implemento elaborado con madera de coligüe y cuero animal que cumple una función similar a las actuales raquetas para nieve, además de la «okota», un calzado confeccionado con cuero y pieles que permitía caminar sobre extensas superficies nevadas mucho antes de la existencia de caminos o medios de transporte modernos.
Estos implementos, construidos exclusivamente con materiales disponibles en el entorno natural, reflejan el profundo conocimiento que los antiguos habitantes de la cordillera desarrollaron sobre el territorio, así como su capacidad de adaptación y el respeto por la naturaleza.
Aprendizaje para enfrentar entornos extremos
El cadete Octavio González M. valoró la instancia, señalando que la instrucción permitió comprender cómo los pueblos originarios resolvían necesidades de supervivencia utilizando únicamente los recursos que ofrecía el entorno.
«Fue una interesante instrucción. Nos demostró que con lo que nos provee la tierra podemos generar lo mismo que hoy se puede comprar en el mercado».
El futuro oficial explicó que conocer estas técnicas resulta especialmente útil para desenvolverse en escenarios complejos y reforzar las capacidades de supervivencia en ambientes extremos.
«Con simples elementos como palos de coligüe y cuero tensado se puede construir un método de desplazamiento sobre la nieve. Este conocimiento nos sirve para saber cómo sobrevivir en entornos adversos y también para transmitirlo a otros», indicó.
Un legado que trasciende generaciones
Para Nancy Meliñir, el propósito de estas jornadas va mucho más allá de enseñar antiguas técnicas de montaña. Según explicó, el verdadero objetivo es acercar a las nuevas generaciones al patrimonio cultural del pueblo mapuche pehuenche.
«Lo que hago no es solamente explicar cómo sobrevivieron nuestros ancestros en la alta montaña o cómo enfrentaban las adversidades del clima. También quiero que ellos se lleven un pedacito de nuestro territorio y de nuestra historia», expresó.
La cultora recordó que en la cordillera las nevadas pueden superar los siete metros de altura durante el invierno, realidad que obligó a sus antepasados a desarrollar soluciones ingeniosas para desplazarse y sobrevivir.
En ese contexto, explicó que el mawullo nació como respuesta a la necesidad de movilizarse sobre la nieve recién caída, permitiendo recorrer grandes distancias sin hundirse en el terreno.
Asimismo, destacó que compartir estos conocimientos con los cadetes representa una oportunidad para mantener viva la memoria de su pueblo.
«Quiero que no solo reciban una instrucción militar, sino que también se lleven parte de nuestra cultura y puedan transmitirla en su formación y a sus familias», señaló.
Al finalizar la jornada, Meliñir valoró el interés y respeto demostrado por los futuros oficiales.
«He sentido que ellos son muy respetuosos y eso lo agradezco profundamente. Mi gratitud es para todos ellos», afirmó.
Formación integral al servicio del país
Esta experiencia desarrollada en las montañas de Lonquimay evidencia que la preparación de los futuros oficiales del Ejército de Chile no se limita al entrenamiento físico y táctico. También incorpora el conocimiento del patrimonio cultural, la identidad de los pueblos originarios y la comprensión del territorio nacional como parte de una formación integral.
La iniciativa reafirma que la sabiduría ancestral continúa siendo una valiosa fuente de aprendizaje para enfrentar los desafíos de la naturaleza y que preservar las tradiciones de quienes han habitado históricamente la cordillera constituye también una forma de fortalecer el servicio a la patria y el compromiso con la diversidad cultural de Chile.