Representantes de los siete comités del sector La Mula sostuvieron una reunión con el gobernador regional de Tarapacá, José Miguel Carvajal Gallardo, en una instancia coordinada por el consejero regional Lautaro Lobos Lara. El encuentro marca un avance en la búsqueda de respuestas frente a la emergencia provocada por las recientes lluvias, pero también abre una etapa de interlocución institucional para abordar necesidades sociales y comunitarias que anteceden al temporal. La Fundación Mariposas de Miraflores presentó el trabajo de catastro y diagnóstico que desarrolla en el territorio y una propuesta de intervención social comunitaria.
Los representantes de los siete comités del sector La Mula, en Alto Hospicio, dieron un paso relevante en su propósito de instalar directamente sus necesidades ante las autoridades regionales y avanzar desde la respuesta inmediata frente a la emergencia hacia una agenda de trabajo que permita abordar problemas sociales, habitacionales y comunitarios de mayor profundidad.
La instancia reunió a los dirigentes con el gobernador regional de Tarapacá, José Miguel Carvajal Gallardo, y fue coordinada por Lautaro Lobos Lara, consejero regional (CORE) de Tarapacá, quien facilitó el acercamiento entre los representantes territoriales y la autoridad regional con el propósito de abrir canales de comunicación y buscar alternativas frente a las necesidades existentes.
El encuentro se produjo en un momento especialmente complejo para La Mula. Las recientes precipitaciones que afectaron a Tarapacá provocaron daños en viviendas y profundizaron las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan algunas familias. Sin embargo, los dirigentes dejaron establecido que las necesidades del sector no comenzaron con las lluvias y que la emergencia hizo más visibles dificultades que vienen siendo advertidas desde antes del temporal.
Durante la reunión, la dirigente Teresa Bolados Espinoza expuso ante el gobernador regional las condiciones que enfrentan las familias afectadas y las acciones que los propios vecinos y dirigentes han desarrollado para responder a la contingencia.
Uno de los aspectos planteados fue la situación de habitantes que, pese a haber sufrido las consecuencias del temporal, no habrían sido considerados dentro del levantamiento correspondiente a la Ficha Básica de Emergencia (FIBE), circunstancia que preocupa a la comunidad por sus eventuales efectos en el acceso a determinados mecanismos de ayuda.
Bolados Espinoza destacó que los dirigentes han mantenido una coordinación permanente con los habitantes y que existe disposición de la comunidad para colaborar en la búsqueda de soluciones. El problema, sostuvo, radica en que existen necesidades cuya magnitud supera las posibilidades económicas y materiales de las propias organizaciones.
A ello se agrega una problemática que los representantes consideran necesario enfrentar: la estigmatización que históricamente ha recaído sobre quienes viven en asentamientos informales.
Teresa Bolados cuestionó la percepción que todavía vincula automáticamente a estos territorios con la delincuencia o con personas de “mal vivir” y sostuvo que la realidad de La Mula ha experimentado importantes cambios durante los últimos años.
Según explicó, existe actualmente una comunidad que busca organizarse, establecer mejores condiciones de convivencia, relacionarse con las instituciones y avanzar hacia una mejor calidad de vida. Pese a ello, sostuvo que determinados relatos, especialmente aquellos construidos desde fuera de la región, continúan reproduciendo una imagen que no representa adecuadamente la realidad actual del sector.
El gobernador regional José Miguel Carvajal Gallardo abordó las inquietudes de los dirigentes y explicó que existen materias respecto de las cuales el Gobierno Regional posee competencias limitadas, debido a que determinadas respuestas frente a la emergencia y las necesidades territoriales corresponden a otras instituciones.
En el caso de algunas acciones de atención territorial, estas deben ser canalizadas principalmente a través de la Municipalidad de Alto Hospicio, mientras que las materias relacionadas con soluciones habitacionales corresponden a los organismos competentes del sector vivienda, entre ellos el SERVIU.
No obstante, Carvajal Gallardo manifestó su disposición a realizar gestiones y poner sus buenos oficios para contribuir a que las situaciones expuestas por los dirigentes sean conocidas por las instituciones correspondientes y puedan encontrar vías adecuadas de atención.
La conversación permitió así delimitar responsabilidades institucionales, pero también identificar espacios donde el Gobierno Regional puede ejercer un papel de articulación y fortalecimiento de las organizaciones sociales.
Uno de los planteamientos surgidos durante la reunión fue precisamente avanzar en la capacitación de los siete comités para que sus dirigentes puedan conocer con mayor profundidad los procedimientos, requisitos y mecanismos necesarios para participar en fondos concursables y otras herramientas de financiamiento disponibles para las organizaciones sociales.
La intención es fortalecer las capacidades de las propias organizaciones para que puedan avanzar desde la presentación de necesidades hacia la formulación de proyectos técnicamente sustentados, aumentando sus posibilidades de gestionar recursos destinados al desarrollo comunitario.
El consejero regional Lautaro Lobos Lara, quien coordinó el encuentro, manifestó su compromiso de mantener abiertos los canales de comunicación y contribuir a gestionar ante las instituciones aquellas materias que requieren respuestas específicas, especialmente las que deban ser canalizadas ante la Municipalidad de Alto Hospicio.
“Las personas tienen derecho a tener un apoyo y una vida digna”, sostuvo Lobos Lara, señalando que pondrá de su parte las gestiones necesarias para contribuir a alcanzar ese objetivo.
En la reunión participaron también representantes de la Fundación Mariposas de Miraflores, organización sin fines de lucro que viene trabajando junto a dirigentes y habitantes del sector La Mula desde antes de las precipitaciones que recientemente afectaron a Tarapacá.
Este trabajo surgió de la necesidad manifestada por los propios dirigentes de contar con antecedentes objetivos respecto de las condiciones sociales, habitacionales y comunitarias existentes en el territorio, permitiendo construir una base de información que contribuya a definir prioridades y gestionar futuras acciones.
El presidente de la Fundación Mariposas de Miraflores, Juan Carlos Hernández Caycho, administrador de empresas y consejero de la sociedad civil de Tarapacá, presentó ante el gobernador regional una propuesta de intervención social comunitaria para el sector La Mula de Alto Hospicio, orientada a establecer un proceso estructurado que permita identificar problemas, determinar prioridades y proyectar mecanismos concretos de colaboración.
Hernández Caycho calificó la reunión como una instancia adecuada y transparente, destacando la disposición del gobernador regional para escuchar directamente a los dirigentes y explicar con claridad tanto las posibilidades de colaboración como aquellas materias que escapan de las atribuciones directas del Gobierno Regional.
Asimismo, valoró que, pese a las limitaciones de competencia existentes, se plantearan mecanismos de coordinación destinados a encauzar las necesidades hacia las instituciones correspondientes, con la perspectiva de alcanzar resultados que puedan redundar efectivamente en beneficio de las familias del sector.
Durante el encuentro, Gustavo Guarachi López, sociólogo e investigador social de destacada trayectoria y director de Programas y Proyectos Sociales de la Fundación Mariposas de Miraflores, expuso los alcances del catastro y diagnóstico comunitario que se viene desarrollando en La Mula desde antes de las recientes lluvias.
Guarachi López explicó que este proceso busca recopilar, ordenar y analizar antecedentes que permitan dimensionar objetivamente las condiciones existentes en el territorio, identificar las principales necesidades de las familias y establecer prioridades de intervención.
La importancia del estudio radica en que permitirá que futuras gestiones ante organismos públicos, empresas, entidades de cooperación u organizaciones vinculadas al trabajo social puedan sustentarse sobre información organizada y definida, evitando que las solicitudes se reduzcan únicamente a apreciaciones generales sobre las condiciones existentes.
Contar con un diagnóstico comunitario permitirá establecer con mayor precisión cuáles son las necesidades, qué sectores requieren atención prioritaria y qué tipo de intervención podría resultar más adecuada, entregando una base técnica y social para la búsqueda de apoyo institucional.
Guarachi López agradeció, además, la confianza entregada por los dirigentes del sector La Mula para desarrollar este proceso junto a la comunidad.
Otro de los acuerdos planteados durante el encuentro fue avanzar hacia una coordinación entre la Fundación Mariposas de Miraflores y la División de Desarrollo Social y Humano del Gobierno Regional de Tarapacá, con la finalidad de presentar directamente la propuesta de intervención comunitaria y analizar las posibilidades institucionales existentes para contribuir al proceso.
Más allá de los compromisos específicos, la reunión deja una señal política y social relevante para La Mula: sus siete comités buscan dejar de ser observados únicamente desde la emergencia, la precariedad o los prejuicios asociados a los asentamientos informales, para constituirse en interlocutores organizados frente a las instituciones públicas.
La emergencia provocada por las lluvias requiere respuestas inmediatas, pero los problemas estructurales demandan planificación, articulación entre organismos públicos, capacidades organizacionales, financiamiento y un conocimiento objetivo de la realidad territorial.
Por ello, el diálogo abierto con el Gobierno Regional representa un primer paso y no una solución definitiva. Los próximos días serán importantes para determinar cómo comienzan a materializarse los planteamientos surgidos durante la reunión: las coordinaciones con las instituciones competentes, el fortalecimiento de los siete comités, las capacitaciones para acceder a fondos públicos y el acercamiento técnico entre la Fundación Mariposas de Miraflores y el área de Desarrollo Social y Humano del Gobierno Regional.
Para los habitantes de La Mula, el proceso plantea un desafío de mayor alcance: pasar de ser una comunidad sobre la cual otros hablan a convertirse en una comunidad organizada que levanta sus propios antecedentes, presenta propuestas, dialoga directamente con las autoridades y busca participar activamente en la construcción de soluciones para su territorio.
Ese tránsito, desde la emergencia hacia la organización y desde la estigmatización hacia la interlocución institucional, constituye uno de los principales desafíos que los siete comités comienzan ahora a enfrentar junto a las instituciones que han manifestado disposición para acompañar este proceso.