Un significativo hallazgo de fauna silvestre se concretó recientemente en el Parque Nacional Volcán Isluga, luego de que guardaparques de CONAF Tarapacá detectaran la presencia de un grupo de 14 guanacos durante labores habituales de patrullaje en el área protegida.
La observación adquiere especial relevancia al constatarse la presencia de ejemplares juveniles en etapa de lactancia, lo que da cuenta de actividad reproductiva activa y evidencia un escenario ambiental propicio para el desarrollo de la especie. Además, los animales presentaban un buen estado de salud, sin señales visibles de sarna ni de otras afecciones conocidas.
Este registro representa un acontecimiento destacado para la unidad, considerando que no existían antecedentes oficiales de la presencia de guanacos en el parque desde hace más de diez años. Incluso, guardaparques con amplia trayectoria en el territorio señalaron no haber observado anteriormente a esta especie dentro de los límites del área protegida, lo que refuerza el carácter excepcional del avistamiento.
La administradora del Parque Nacional Volcán Isluga, Ángela Troncoso, valoró el hallazgo, señalando que “este tipo de registros confirma la importancia del parque como un espacio clave para la conservación de la biodiversidad altoandina y pone en valor el trabajo constante de monitoreo, protección y vigilancia que desarrollan los equipos de guardaparques”.
En tanto, Jorge Valenzuela, jefe de Conservación de la Diversidad Biológica de CONAF Tarapacá, explicó que en el extremo norte del país las poblaciones de guanaco suelen presentar una distribución discontinua y con baja densidad poblacional. “Generalmente se trata de grupos reducidos, asociados a zonas específicas donde encuentran recursos alimenticios. Las recientes precipitaciones en el altiplano han favorecido la aparición de praderas temporales y floraciones, lo que probablemente impulsó el desplazamiento de estos ejemplares hacia nuevos sectores del parque”, indicó.
El profesional agregó que la escasa frecuencia de avistamientos también se relaciona con la limitada presencia humana permanente en determinadas áreas del parque, además de diversas presiones externas. “La fragmentación del hábitat, la existencia de caminos, la presencia de perros, la competencia con el ganado y otras amenazas históricas han generado el desplazamiento de la especie. Por ello, registrar nuevamente su presencia constituye una señal positiva para la salud del ecosistema andino”, puntualizó.
Finalmente, la directora regional de CONAF Tarapacá, Natalia Ortega, destacó que “este tipo de registros fortalece el conocimiento sobre la fauna que habita las áreas protegidas y entrega información fundamental para orientar futuras acciones de conservación, contribuyendo a la protección de especies nativas y de los ecosistemas del altiplano tarapaqueño”.