La Alianza Mundial Aymara (AMA) presentó la primera pieza de trabajo de su proyecto denominado “Atlas Histórico del Mundo Aymara – Abya Yala”, una iniciativa destinada a investigar, representar y divulgar los procesos históricos, lingüísticos, culturales y territoriales relacionados con el mundo aymara en distintos espacios de Sudamérica.
La propuesta cartográfica constituye un primer avance de una investigación que busca superar las representaciones tradicionales que sitúan la historia aymara exclusivamente en el actual espacio altiplánico. El proyecto plantea una mirada histórica de mayor amplitud, considerando los desplazamientos de poblaciones, la expansión de lenguas, los antiguos señoríos, las rutas de intercambio, los procesos de integración andina y las relaciones establecidas entre diferentes pueblos a lo largo de los siglos.
Uno de los principales antecedentes considerados por la iniciativa corresponde a investigaciones de lingüística histórica que han planteado un origen centroandino de la familia lingüística aimara, con especial relevancia de territorios ubicados en el actual Perú, entre ellos Cañete, Yauyos, Huarochirí y otras zonas de los Andes centrales. Desde allí, distintas investigaciones han estudiado procesos de expansión hacia Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Cusco, Arequipa y posteriormente hacia el Altiplano y los Andes meridionales.
El Atlas incorpora también la documentación histórica relacionada con las poblaciones aimarahablantes registradas durante el período colonial temprano, además de los antiguos señoríos y sociedades vinculadas al espacio altiplánico, entre ellos Lupaqas, Pacajes, Carangas, Quillacas y otros grupos que forman parte de la compleja historia política y cultural de los Andes.
La investigación considera asimismo la presencia histórica aymara en el actual territorio de Bolivia, Perú, Chile y sectores de Argentina, así como los corredores que conectaron los Andes centrales con Moquegua, Tacna, Arica, Tarapacá y Antofagasta. Hacia el territorio argentino se plantea el estudio de las relaciones entre poblaciones altiplánicas, Chichas, Lípez y otros pueblos de la Puna y los Andes meridionales.
Una característica fundamental del proyecto es que no pretende establecer una frontera aymara definitiva. Por el contrario, la propuesta diferencia entre territorios con evidencia histórica y lingüística sólida, áreas de movilidad y contacto, espacios de influencia cultural y aquellas regiones donde existen hipótesis que requieren mayor investigación.
En este último ámbito adquieren especial interés Ecuador y el sur de Colombia, debido a la existencia de antecedentes historiográficos y determinadas interpretaciones que han planteado una antigua presencia o influencia aymara hacia el norte. La AMA considera que estas afirmaciones deben ser estudiadas y contrastadas con fuentes lingüísticas, arqueológicas, documentales y etnohistóricas, evitando presentar como hechos definitivos aquellos aspectos que todavía forman parte del debate académico.
Una metodología similar será aplicada a la extensión meridional hacia Chile central. La propuesta reconoce la importancia de la expansión incaica y de los contactos entre sociedades andinas y los pueblos del centro-sur de Chile, pero diferencia estos procesos de una eventual presencia específicamente aymara. Por ello, sectores como el río Maule y Curicó forman parte de las áreas que requieren investigación particular.
La primera versión del Atlas es presentada por la Alianza Mundial Aymara como una pieza inicial de trabajo y no como una conclusión definitiva. Su objetivo es abrir una línea de investigación que pueda incorporar nuevas fuentes, corregir interpretaciones, ampliar territorios y profundizar en los procesos históricos que contribuyeron a configurar el mundo aymara.
El proyecto contempla avanzar posteriormente hacia una serie de mapas históricos diferenciados por períodos, desde los antiguos procesos de formación y expansión lingüística hasta los señoríos prehispánicos, el Tawantinsuyu, la época colonial, la conformación de los Estados nacionales y la presencia contemporánea de comunidades aymaras en distintos países.
Para la Alianza Mundial Aymara, conocer la historia territorial de un pueblo no significa únicamente establecer límites geográficos. Significa comprender sus desplazamientos, lenguas, relaciones, intercambios, transformaciones y vínculos con otros pueblos originarios.
“Este Atlas nace como una propuesta abierta a la investigación, al diálogo y al conocimiento. No buscamos cerrar la historia, sino volver a abrirla para estudiar aquello que todavía necesita ser comprendido”, señala la organización.
Con esta iniciativa, la Alianza Mundial Aymara busca aportar una herramienta de investigación, educación y difusión cultural que permita observar la historia aymara desde una perspectiva continental y contribuir a una comprensión más amplia de los procesos históricos que han conectado a los pueblos de Abya Yala.
El “Atlas Histórico del Mundo Aymara – Abya Yala” continuará desarrollándose mediante nuevas etapas de investigación y documentación, con el propósito de transformar esta primera representación cartográfica en un trabajo de referencia que reúna conocimiento histórico, memoria cultural y evidencia científica sobre la presencia y evolución del mundo aymara.